Te me apareciste entre las sombras de mis sabanas a media noche para cantarme al oído que febrero se perdió. Entre mis sueños sentí la frialdad del desamor, el calor de tu mano que en mi todo lo cura y por primera vez, el sabor de unos labios que son los únicos que siempre he querido rozar, los mismos que he tratado de encontrar en tantos otros, que de nada serviría tratar de recordar.
Te me apareciste para hacerme recordar que aun sigues muy presente, para no olvidar que para mí no hay mes del amor. Al despertar me vi frente un espejo para verme obsesionado con el amor, no cualquiera, el único, el que tuve enfrente y no supe valorar, no supe pelear. Ahí reside mi obsesión, ahí es el domicilio del hueco que por siempre te pertenecerá.
No conozco Febrero, de tu enero a mi marzo no hay más que vacio y soledad, no hay más que tu olvido, que se va transformando en mis suspiros por una sombra que cada vez me cuesta más recordar.
Cu4troletras se me escurren al verano, cu4troletras se congelan sin tu voz. Solo me queda este hueco que dejaste, ese beso que soñé. Gracias doy por que este año no presumen de bisiesto, de tortura 24 horas de ahorro, por dios no me caen nada mal.
miércoles, 17 de febrero de 2010
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