Me asomé como en busca de algo. Me asomé como buscando descanso y ya tan cerca no pude evitar dejarme ir sobre tus pasos. Fuiste tú la que me invitaste a que te viera, fuiste tú la que consiente del poder de tus ventanas, me atrajiste hasta voluntariamente encerrarme en el olvido de tus aguas, hasta olvidarme en los pretextos de tu falda.
Esta de más hacer alarde de la belleza implícita que reside en la tumba de tierra fresca donde me ahogue. Esta de más porque salta a la vista de cualquiera que es agua bendita la claridad del aire que rodea la tierra para darle el contraste exacto que me hipnotiza y me embriaga la voluntad de mantenerme afuera. Disfruté caer en tu pupila, disfruté morir ahogado en tus pupilas con tal de respirarte cerca, con tal de respirarte eterna.
Que lastima que nadar no sepa, que lastima que este destinado a verte bajo tierra. Porque si supiera nadar las canciones que esperas escriban por ti, ya llenarían el vacio de mis letras, ya llenarían de tinta mis entrañas, ya golpearían de fuego y carne las cuerdas del instrumento limitante de la imaginación.
Cu4tro letras se reinician bajo tierra, cu4troletras te mantienen del lado opuesto de mis rejas. No encontré lo que pedias que encontrara, pero te encontré más hermosa de lo que hace dos días te buscaba. Soy tu libertad aunque no lo sepas, soy tu libertad aunque gustoso serias mi presa.
lunes, 5 de octubre de 2009
#40 Caminando por las nubes
Lamento como nunca el peso de la responsabilidad que me impidió estar a tu lado en cada paso. Lamenté no acompañarte en tú trayecto, lamenté que no cupieras en la pequeña mochila de mi corazón. Y es que a motivo de semejantes horas de la madrugada (quiero pensar que es la razón), te visione como un sueño inalcanzable para las mutiladas piernas de una voluntad errante, te visione como un sueño profundo, reparador y significante.
El esfuerzo fue desde el inicio, y una vez iniciado contigo, te perdí rezagado en necesidades por las que respondo aunque sean ajenas a mí. El sudor me limpiaba las pupilas para verte cada vez más clara, para verte cada vez lejana. Mis esfuerzos tardaron una ilusión en alcanzarte, te alcance a medio camino y a partir de entonces el cansancio se alejo para dejar camino de alta pendiente a la admiración de una belleza limpia y transparente. Por momentos te acompañaba, pero solo por momentos, me conozco y acercarme de más podía despertarme de tan fantástico sueño para desvanecerme en la realidad.
Faltaron los minutos para que el tiempo se hiciera determinante antes de introducirnos a la palpación de la inexistencia de las nubes. La experiencia se convirtió en un rumor de lo que en la lejanía siempre vemos mas nunca tocamos, en la sintonía de lo que como concepto existe más nunca alcanzamos. Pero esta vez era diferente, estabas tú, y contigo todo parece ser realidad. Estando tu presente, hasta lo inalcanzable se deja alcanzar para darte el lugar que te corresponde por encima de lo que no puedo tocar.
Después de algunos jadeos, salí de la zona difusa para verte aparecer algunos pasos tras de mí. Apareciste como la materialización de una nueva época, como el surgimiento de una nueva etapa donde las nubes se dibujan por debajo de los pies y se presentan como un océano de oportunidades, como tierra de un nuevo mundo donde las limitantes quedan sumergidas junto con la mediocridad y las miles de intenciones que se conforman con habitar el mundo real.
Estar sin ti y contigo ahí, pagó con creces el desvelo, pagó con creces el esfuerzo. Caminamos por las nubes. Mantuve la distancia que amarraba al suelo mi seguridad a medida exacta que me permitiera poder verte, que me permitirá sin romperme poder verte tan bella y natural como solo yo podría verte , tan bella y natural como solo tú podrías serlo en el presente. Nos sumamos a los pocos gigantes que imponentes se levantan por encima de lo que nos impide ver el sol, y por algunos minutos nos sentimos grandes, nos sentimos imparables, nos sentimos tan eternos como indescifrables.
Cu4tro letras viven del esfuerzo, cu4tro letras viven por encima de las nubes. Hoy que estoy abajo te seguiré admirando, mañana que siga abajo te olvidare, mientras por la eternidad te siga alcanzando.
El esfuerzo fue desde el inicio, y una vez iniciado contigo, te perdí rezagado en necesidades por las que respondo aunque sean ajenas a mí. El sudor me limpiaba las pupilas para verte cada vez más clara, para verte cada vez lejana. Mis esfuerzos tardaron una ilusión en alcanzarte, te alcance a medio camino y a partir de entonces el cansancio se alejo para dejar camino de alta pendiente a la admiración de una belleza limpia y transparente. Por momentos te acompañaba, pero solo por momentos, me conozco y acercarme de más podía despertarme de tan fantástico sueño para desvanecerme en la realidad.
Faltaron los minutos para que el tiempo se hiciera determinante antes de introducirnos a la palpación de la inexistencia de las nubes. La experiencia se convirtió en un rumor de lo que en la lejanía siempre vemos mas nunca tocamos, en la sintonía de lo que como concepto existe más nunca alcanzamos. Pero esta vez era diferente, estabas tú, y contigo todo parece ser realidad. Estando tu presente, hasta lo inalcanzable se deja alcanzar para darte el lugar que te corresponde por encima de lo que no puedo tocar.
Después de algunos jadeos, salí de la zona difusa para verte aparecer algunos pasos tras de mí. Apareciste como la materialización de una nueva época, como el surgimiento de una nueva etapa donde las nubes se dibujan por debajo de los pies y se presentan como un océano de oportunidades, como tierra de un nuevo mundo donde las limitantes quedan sumergidas junto con la mediocridad y las miles de intenciones que se conforman con habitar el mundo real.
Estar sin ti y contigo ahí, pagó con creces el desvelo, pagó con creces el esfuerzo. Caminamos por las nubes. Mantuve la distancia que amarraba al suelo mi seguridad a medida exacta que me permitiera poder verte, que me permitirá sin romperme poder verte tan bella y natural como solo yo podría verte , tan bella y natural como solo tú podrías serlo en el presente. Nos sumamos a los pocos gigantes que imponentes se levantan por encima de lo que nos impide ver el sol, y por algunos minutos nos sentimos grandes, nos sentimos imparables, nos sentimos tan eternos como indescifrables.
Cu4tro letras viven del esfuerzo, cu4tro letras viven por encima de las nubes. Hoy que estoy abajo te seguiré admirando, mañana que siga abajo te olvidare, mientras por la eternidad te siga alcanzando.
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