Me miró mientras me bañaba. Me miro para hacer memoria de tu olvido, para hacer memoria de lo mucho que me cuesta sentir tú presencia cuando ya no estás, para hacer memoria de lo difícil que me resulta recordar que te necesito, para hacer memoria de cuando estaba yo presente so pretexto de su utilidad.
Entiendo que le cueste mirarme porque confieso que estoy ausente. Yo mismo encuentro serias dificultades para mirarme en el espejo. El alma está incompleta y me reclama una mitad, un rastillo rosa me propone nombre y yo lo olvido nuevamente por que en mi es mentira eso de tenerte si tú no estás. El espejo busca confundido, el espejo ya no encuentra algún sentido de funcionar y se pierde en un hoyo oscuro y placentero, hoyo tan cómodo como letal. Tan mío y tan real que me cuesta despertar para hacerme presente en realidad.
Rastillo déjala pasar. Aunque supiste posarte en ella, hoy somos solo nosotros ambos y de recuerdos ni tú ni yo encontraremos utilidad. El filo de tus navajas se perderá, el ansia de mi alma se secara, tu rosa tarde o temprano se perderá como perdida esta mi esperanza de en distancia poderla amar. Dejemos que el agua nos moje, que el agua nos lave el polvo que la ausencia impregna muy debajo de la piel, el polvo que impregna y nadie toca suponiendo que en vacio alguien esta, suponiendo que a kilómetros la distancia limpiara.
Cu4troletras son mucho más de lo que siquiera alcanzo a rasguñar. Cu4troletras nunca pierden el filo ni se pierden en oscuridad. No soy aun lo que debería, estoy lejos del camino mientras me pierda en la imaginación y los recuerdos. Es una respuesta de dos caminos; o aprender a vivir ausente, o tiro un rastrillo color rosa y vuelvo a caminar.
viernes, 25 de septiembre de 2009
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