Existe algo que me afirma en la confianza de encontrar el amor en la versión idealista que aún conservo. Si bien entiendo al amor como una capacidad, como una decisión; no pienso utilizar la capacidad para tomar una decisión, sin antes ver esos “fuegos pirotécnicos” (de los que hablamos noches atrás) que parecieran habitar en algún escondido entre la utopía y la quimera.
Te escribo esto por varias razones. La primera es el creer que lo mereces, si bien no comento mucho esta afirmación, a ti debo confesarla dada la bendita participación en mi creencia.
Suelo siempre hacer mención a aquella niña de quien aun después de 9 años puedo remembrar a detalle la envoltura que la adornaba el primer día que la vi, hacer referencia a como ella me generaba algo distinto a todas las demás, de cómo en ella encontraba elementos que sacaban mis esperanzas del jardín de los sueños para transportarlos directito a la más hermosa realidad.
La verdad es que no es la única que ha logrado demostrarme que mi sueño puede aterrizarse en realidad, y esto mí querida amiga, me da argumentos sólidos para poner mi fe en la confianza de que mi corazón convertirá sus sueños en realidad. Han pasada ya 2 años de mi confirmación en la capacidad. Recuerdo como si fuera ayer aquel viernes en el que encontré a una muchacha sentada sobre el suelo del pasillo frontal de un conservatorio musical, me quedó grabada para la eternidad una playera azul celeste, pantalones mezclilla, pelo recogido y un par de lentes como perfecta portada del alma. Agradezco la confirmación de mis sentidos. Si no te predico con el afán que merecieras es porque aun soy vulnerable a tu realidad. Lo evito porque sin pertenecerme aun eres parte de mi contexto aun eres parte de mi. De ahí proviene el que me haya tocado tan hondo el que se me rompiera por segunda vez una esperanza, de ahí proviene el no aguantar las ganas de encontrar en tu frente unos labios que respire tan profundo aun a riesgo de que me pudieras malinterpretar haciéndote pasar un momento de precaria incomodidad.
Entendí desde aquel diciembre que no soy parte de ti. No malentiendas lo que aquí trato de decir. Como amigo solo entiendo que era necesario que supieras lo que nunca tuve espacio de compartir contigo, que entendieras lo importante que eres para mi, que entendieras y perdonaras las malas formas en las que a veces me he dirigido a ti, y que sepas que te quiero tanto no solo por la hermosa amistad que siempre ofreces, sino porque eres la garantía viviente de que algún día volveré a toparme con un sueño de mujer como lo eres tú, como lo es aquella que vive en mi memoria desde hace 9 años, pero sobre todo como será ella, como tiene que ser la persona a la que con gusto me entrega para compartir la vida.
Gracias por haberte cruzado en mi camino. Te quiero en forma y tamaño de una manera muy especial. Espero entiendas lo que significas para la fe que pongo en mi libertad.
viernes, 25 de septiembre de 2009
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1 comentario:
Estoy de acuerdo y me resisto a creer lo contrario. Como haz de haber notado, me resisto a iniciar el amor con una desición, sin que haya existido antes una luz, una estrella, una mirada especial que se encuentra y explota, sin que antes el corazón haya sido entibiado por el reconocimiento de lo especial en el ser amado.
Y qué mejor que agradecer a aquellos seres tan cercanos al alma que fungen como amigos pero son tan cercanos a la perfección... Me trajiste recuerdos de seres queridos y especiales. Muy bueno, un abrazo Enok, te quiero mucho! =)
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