jueves, 4 de junio de 2009

#33 Tarde

De una carta que nunca fui capaz de entregar hace ya casi 4 años…

Tarde me doy cuenta que la lucha por tu amor no estaba en función de tu partida. Tarde termino de comprender que lo que siento por ti es tan grande, que no requiero de grandes hazañas para merecerte.
Tarde me vengo a informar que de mi olvidada alma eres aire, corazón y vida. Tarde me escudriño para entender que no necesito conquistarte; que quiero que me ames por lo que soy, no por lo que puedo hacer por ti.
Porque no me arrepiento de reservar los detalles y palabras que te pudieron hacer vibrar. Porque a pesar de que canciones, frases e ideas no pararon de brincar en un intento interno de alma y pensamiento fusionar, no es ni fue nunca mi pecado esas pruebas acallar. Mi pecado fue alejarte y esconderte de mí. Huir de tu presencia, aquella en la que soy débil, humano y real. Mi condena está en saberte desconocida y tan pero tan lejana; que tu partida solo me sabe a realidad.
Perdona la apatía con la que te acaricie estos años. Perdona los silencios que gritaban mi agonía. Mas nunca me perdones el haberte amado, el haber arrullado torpemente la idea de mantenerme en tu memoria, porque si llanto vergüenza y frustración son el pago de en mi vida tu existencia, bien vale el costo los encuentros furtivos que vistieron de esperanza mis suspiros. Alumbraron la quimera de este hombre que quedándose se marcha, de este hombre que muriéndose te ama.