Unidas piezas de rompecabezas. Harina de un mismo costal. Llave con llavero. Amarillo, rojo, azul a Superman. Embonar es pertenencia, no posesión. Unos labios que se encuentran para reconocerse, para darse cuentan que se pertenecen. Ellos tienen sus propios ciclos, su propio entendimiento. No saben que el resto es otro cuento.
Imagen limitada que juega a entenderlo todo, a descifrarlo todo. La imagen completa queda fuera de foco y un par de piezas de rompecabezas que se encuentran, tan solo son la pequeña parte de un todo. Se pertenecen pero por ellos mismos son solo incipientes. Se pertenecen pero son tan solo una pequeña parte de la posesión de una idea mayor, de un cuadro completo que les da sentido a su pertenencia.
Labios, roce, humedad. Se encuentran para saberse en una limitada esfera en el que cabe todo un universo de sueños y pensamientos. De imaginar el cuadro completo y saberse parte discreta pero significante de una bella obra de arte, pues su propia pertenencia es ya una hermosa pieza que justifica la existencia humana.
En las cu4tro letras hay pertenencia, nunca posesión. Existe la entrega más nunca la limitación. La libertad de un par de labios que se juntan y se muerden, se tocan y se entienden, es la libertad de quien sabe darse, entregarse sin necesidad de perder autonomía y sentido de lo personal. Labios, roce, humedad. Se agradecen esos enormes detalles que la vida tiene con uno. Me recuerda en una pincelada la belleza de lo que no puedo ver, de lo que no puedo entender siendo tan diminuta pieza. Ellos se encontraron, y aun por siempre separados; aun por siempre se pertenecerán.
martes, 27 de enero de 2009
#26 Olor a Ella
Amanece tu día, y como despunta la luz sobre las colinas, descubres en ti un ligero pero radiante olor a ella. Tu consiente sabe que tu imaginación te juega una treta, que su olor es solo de ella, pero el valiente subconsciente se levanta para predicar que si la imaginación no fuera parte de la realidad, seguiríamos, en el mejor de los casos, en la época de las cavernas, o peor aún, la raza humana hubiese ya dejado de existir.
La imaginación es tan real como lo que más. Incluso, aquellos intangibles que nos forman y a los que pertenecemos, terminan por justificar nuestros días, por justificar nuestras vidas. Como aquel olor que te despertó esta mañana, como ese olor a ella que de alguna manera ha pasado a pertenecer a tu cabeza, que se ha ubicado para formar parte de tu realidad. Ese amanecer que se despunta y que presenta por delante toda una jornada, se dibujo en ese instante en el que la sentiste tan cerca, que empezaste a dudar si es que no ya eras parte de ella.
El ocaso cierra la jornada. Tan bello es el despunte como la despedida en horizonte. Te quedaras con parte de ella, te marcharas en parte con ella. Entenderás que, tanto el día como el olor a ella, no se posesionan, no se pueden retener. Ambos se disfrutan y se viven, uno les pertenece y en ellos uno se mueve. Se aprovecha la bonanza y se da bienvenida y despedida con el corazón abierto aunque en distinta posición, en puntos cardinales opuestos, pero siempre en una misma rosa de los vientos.
Cu4tro letras se manifiestan para ti a través de ella, a través de lo que sin ser, es la más vivida cercanía a una verdad total, a una convicción absoluta de la realidad. Cu4tro letras no se posesionan, se aprovechan al compás de las manecillas del reloj y se dejan correr para formar y dar sentido a nuestra existencia. Olor a ella, olor a ti. El atardecer trajo consigo olor a rosas y jazmines, aroma primaveral que se transforma a otoño. Me quedo con su olor en mi memoria, testigo fiel de un día bien vivido, testigo fiel de que no en vano aún respiro.
La imaginación es tan real como lo que más. Incluso, aquellos intangibles que nos forman y a los que pertenecemos, terminan por justificar nuestros días, por justificar nuestras vidas. Como aquel olor que te despertó esta mañana, como ese olor a ella que de alguna manera ha pasado a pertenecer a tu cabeza, que se ha ubicado para formar parte de tu realidad. Ese amanecer que se despunta y que presenta por delante toda una jornada, se dibujo en ese instante en el que la sentiste tan cerca, que empezaste a dudar si es que no ya eras parte de ella.
El ocaso cierra la jornada. Tan bello es el despunte como la despedida en horizonte. Te quedaras con parte de ella, te marcharas en parte con ella. Entenderás que, tanto el día como el olor a ella, no se posesionan, no se pueden retener. Ambos se disfrutan y se viven, uno les pertenece y en ellos uno se mueve. Se aprovecha la bonanza y se da bienvenida y despedida con el corazón abierto aunque en distinta posición, en puntos cardinales opuestos, pero siempre en una misma rosa de los vientos.
Cu4tro letras se manifiestan para ti a través de ella, a través de lo que sin ser, es la más vivida cercanía a una verdad total, a una convicción absoluta de la realidad. Cu4tro letras no se posesionan, se aprovechan al compás de las manecillas del reloj y se dejan correr para formar y dar sentido a nuestra existencia. Olor a ella, olor a ti. El atardecer trajo consigo olor a rosas y jazmines, aroma primaveral que se transforma a otoño. Me quedo con su olor en mi memoria, testigo fiel de un día bien vivido, testigo fiel de que no en vano aún respiro.
viernes, 16 de enero de 2009
#25 El peor de los malos
Casi puedo oír el sonido de su aliento, su olor, sobretodo su olor. Me duele darme cuenta lo torpe que puedo ser, lo incapaz a la hora de querer rezurcir una ruptura y terminar desgarrando aun mas bajo el pretexto de supuestas bondades que terminan por ser el peor de los asesinos vestido hipócritamente de buenas intenciones. Querer hacer lo correcto a veces me convierte en un remedo de hombre bueno que termina por en el fondo ser peor que cualquier desalmado.
Quisiera ser el que debiera, quisiera robarla en un abrazo, lograr lo que en otra ocasión mencionaba; darle monarquía absoluta al corazón y dejar que el mundo simplemente se pare y me espere como tantas veces y tanto tiempo yo lo he esperado. Sus manos, casi perfectas, alcanzables solo para recordarme que es lo único que me alcanza alcanzar y que mediocremente me bastarían para vivir seguro por el resto de mis días.
A veces no sé donde termina mi interés por su bienestar para iniciar mi mezquino y egoísta interés por mí mismo. Ayer perdí esa noción como hace mucho no lo hacía y termine presionando llagas que no tienen otro fin que producir dolor, lastimar y herir. Desde el fondo creo que uno de los pilares que me sostienen es la sinceridad, pero los excesos nunca y en ningún caso han servido de nada. La ganancia marginal es decreciente, la curva cóncava, y dicha curva puede terminar por manifestarse negativa, en perdidas, en lagrimas, en dolor. Aunque se ella no lo termina de entender, me está doliendo más de lo que cree.
Cu4tro letras se manifiestan en plenitud a través del dolor que cala en lo más hondo y que no proviene de uno mismo. La quiero como se nunca lo entenderá, es mi hermana de alma y corazón.
Quisiera ser el que debiera, quisiera robarla en un abrazo, lograr lo que en otra ocasión mencionaba; darle monarquía absoluta al corazón y dejar que el mundo simplemente se pare y me espere como tantas veces y tanto tiempo yo lo he esperado. Sus manos, casi perfectas, alcanzables solo para recordarme que es lo único que me alcanza alcanzar y que mediocremente me bastarían para vivir seguro por el resto de mis días.
A veces no sé donde termina mi interés por su bienestar para iniciar mi mezquino y egoísta interés por mí mismo. Ayer perdí esa noción como hace mucho no lo hacía y termine presionando llagas que no tienen otro fin que producir dolor, lastimar y herir. Desde el fondo creo que uno de los pilares que me sostienen es la sinceridad, pero los excesos nunca y en ningún caso han servido de nada. La ganancia marginal es decreciente, la curva cóncava, y dicha curva puede terminar por manifestarse negativa, en perdidas, en lagrimas, en dolor. Aunque se ella no lo termina de entender, me está doliendo más de lo que cree.
Cu4tro letras se manifiestan en plenitud a través del dolor que cala en lo más hondo y que no proviene de uno mismo. La quiero como se nunca lo entenderá, es mi hermana de alma y corazón.
#24 Mis tres “C’s”
Ya no tengo 17 años, necesito encontrar el equilibrio. Cerebro, carne y corazón. El coexistir en una misma persona no es tarea fácil, los intereses suelen estar encontrados y las formas más bajas de manipulación a quien las sostiene dentro de un mismo cuerpo, son dignas de la bendita libertad de la prisión.
Ahí estaba, un sueño que permanecía presente aunque muchas veces olvidado en un rincón del vasto jardín de los deseos, un sueño que bien representa un punto de encuentro entre mis tres C’s. El momento llegaba y al pasar dejaba confusión alimentada de conveniente ignorancia de los procesos que se podían estar generando, no solo en mi sino también en ella, de las interacciones endógenas a mi persona, de las exógenas a la endogeneidad de su persona, de las formas en que carne, cerebro y corazón se atacaban mutuamente para ver quien se llevaba la mayor tajada, quien ganaba haciendo perder a los otros. Poco a poco la ignorancia fue convirtiéndose en una lucha por tratar de conciliar las partes en un contexto donde no me podía permitir el preocuparme solo por mis tres C’s, sino también en las de ella; ella que es una esquina importante de mi vida, ella que es todo y curiosamente también es nada.
Ya no tengo 17 años, necesito encontrar el equilibrio. Lo anterior suena ya a gran progreso referente a un pasado lejano en donde ni siquiera veía la necesidad de hacerlo, donde alentaba que el instinto, aliado de la carne, despedazara y disfrutara de los placeres que mi complacencia le permitía. También es avance de mi pasado reciente donde más bien alentaba en mi consiente subconsciente el imperialismo de un cerebro dominador y abarcante que protegía y cercaba en autarquía los tesoros que poco a poco se pudrían en el encierro de las dudas y el temor. Equilibro entonces sería el siguiente paso, equilibrio que apenas me susurra entre suspiros el largo periodo que tendrá que pasar para cerrar un nuevo ciclo y mirar de nuevo con expectativa adelante.
No, las cu4tro letras no requieren poder porque ellas ya lo poseen, no requieren pertenencia porque todo lo son, no requieren mostrar nada a nadie porque han sido, son y serán. Y como comentario adhiero el decir que le evito al corazón la vergüenza de querer tratar de tener su periodo de gobernanza, de imponerse a sus similares, el sí que podría acabar con este cuerpo. Cu4tro letras me saben a presente, y aunque suene paradójico, las espero a futuro en mejor versión.
Ahí estaba, un sueño que permanecía presente aunque muchas veces olvidado en un rincón del vasto jardín de los deseos, un sueño que bien representa un punto de encuentro entre mis tres C’s. El momento llegaba y al pasar dejaba confusión alimentada de conveniente ignorancia de los procesos que se podían estar generando, no solo en mi sino también en ella, de las interacciones endógenas a mi persona, de las exógenas a la endogeneidad de su persona, de las formas en que carne, cerebro y corazón se atacaban mutuamente para ver quien se llevaba la mayor tajada, quien ganaba haciendo perder a los otros. Poco a poco la ignorancia fue convirtiéndose en una lucha por tratar de conciliar las partes en un contexto donde no me podía permitir el preocuparme solo por mis tres C’s, sino también en las de ella; ella que es una esquina importante de mi vida, ella que es todo y curiosamente también es nada.
Ya no tengo 17 años, necesito encontrar el equilibrio. Lo anterior suena ya a gran progreso referente a un pasado lejano en donde ni siquiera veía la necesidad de hacerlo, donde alentaba que el instinto, aliado de la carne, despedazara y disfrutara de los placeres que mi complacencia le permitía. También es avance de mi pasado reciente donde más bien alentaba en mi consiente subconsciente el imperialismo de un cerebro dominador y abarcante que protegía y cercaba en autarquía los tesoros que poco a poco se pudrían en el encierro de las dudas y el temor. Equilibro entonces sería el siguiente paso, equilibrio que apenas me susurra entre suspiros el largo periodo que tendrá que pasar para cerrar un nuevo ciclo y mirar de nuevo con expectativa adelante.
No, las cu4tro letras no requieren poder porque ellas ya lo poseen, no requieren pertenencia porque todo lo son, no requieren mostrar nada a nadie porque han sido, son y serán. Y como comentario adhiero el decir que le evito al corazón la vergüenza de querer tratar de tener su periodo de gobernanza, de imponerse a sus similares, el sí que podría acabar con este cuerpo. Cu4tro letras me saben a presente, y aunque suene paradójico, las espero a futuro en mejor versión.
#23 De nuevo en casa.
Recién entrando al estado de Sonora, me sentía ya como en casa. Ese paisaje de vegetación amarillenta, de cerros rocosos, de gente abierta, franca, transparente, real. Crecí en un ambiente muy parecido; pareciera que algo liga a la Baja California con sus similares de Sonora y Sinaloa. El inicio de lo que seguramente sumara a mi lista de parteaguas, se pinta de campos verdes, atardeceres de película, lunas caprichosamente coquetas y la sensación de un embrión mal desarrollado que regresa tímidamente a la calidez de su propio útero.
La estructura ha sido dañada, las luces están parchadas, las paredes visiblemente cuarteadas. Las tormentas de la vida han echado abajo pedazos de una barda que de poco sirve y sin embargo es pretexto de añoranza. Hay mucho que hacer; es tiempo de reorganizar. El ciclo a cambiado y el pasado solo sirve para el análisis y la reflexión en fracasos y victorias que me ayuden a cumplir con ciclos cada vez mas provechosos, que generen acciones cada vez menos egoístas y que apuesten por la fe, en un espíritu que modele y construya marcos estructurales sólidos y a prueba de todo.
Cu4tro letras son pasión por los procesos, también por las metas. Quien mira solo por un fin vivirá eternamente alejado de una vivencia real y tangible con las fuerzas que mueve al universo en caminos que ya son per-se un fin. Cu4tro letras albergan nuestras banas, limitadas y necesarias concepciones del amor, de la entrega, del servicio. Aun en estructuras defectuosas, las cu4tro letras han vivido, viven y sobrevivirán a los ataques internos y externos que en su mayor parte yo mismo género.
Detrás de las paredes, afuera, esta la luna, el sol, el cielo pintado de azul eterno y los campos capaces de suplir nuestro cuerpo de alegría. Salgamos a la luz, salgamos de las sombras; entremos con pasión y salvemos nuestra propia obra.
La estructura ha sido dañada, las luces están parchadas, las paredes visiblemente cuarteadas. Las tormentas de la vida han echado abajo pedazos de una barda que de poco sirve y sin embargo es pretexto de añoranza. Hay mucho que hacer; es tiempo de reorganizar. El ciclo a cambiado y el pasado solo sirve para el análisis y la reflexión en fracasos y victorias que me ayuden a cumplir con ciclos cada vez mas provechosos, que generen acciones cada vez menos egoístas y que apuesten por la fe, en un espíritu que modele y construya marcos estructurales sólidos y a prueba de todo.
Cu4tro letras son pasión por los procesos, también por las metas. Quien mira solo por un fin vivirá eternamente alejado de una vivencia real y tangible con las fuerzas que mueve al universo en caminos que ya son per-se un fin. Cu4tro letras albergan nuestras banas, limitadas y necesarias concepciones del amor, de la entrega, del servicio. Aun en estructuras defectuosas, las cu4tro letras han vivido, viven y sobrevivirán a los ataques internos y externos que en su mayor parte yo mismo género.
Detrás de las paredes, afuera, esta la luna, el sol, el cielo pintado de azul eterno y los campos capaces de suplir nuestro cuerpo de alegría. Salgamos a la luz, salgamos de las sombras; entremos con pasión y salvemos nuestra propia obra.
lunes, 5 de enero de 2009
#22 Volverte a ver
Mejor que claros; transparentes. No el transparente que lo muestra todo, el transparente que todo lo oculta, que invita, que provoca, que mantiene atenta y bien alimentada el alma. Grandes, expresivos, tiernos, coquetos, indagantes, silenciosos; acompañados de una mirada que me tiene colgado de mis propias decisiones, que me tiene colgado del reencuentro con mis pasiones.
La belleza de las palabras nunca han estado en quien las expresa, eternamente han estado y estarán en quien las inspira, en quien las despierta, en quien las convierte en mas que letras, en quien las humaniza en una realidad. Esa fue ella. Esa es ella. Esa será por siempre la dueña de esa tarde, de esa semana en que todo me recordaba un par de ojos, de la película que a su lado disfrute, del paseo que con ella compartí, de cada detalle que me llevo entre maletas y que empaco con cuidado en el fondo de mi alma por si algún día he de volverla a ver.
Me reconcilio conmigo mismo, lo puedo ver, lo puedo sentir, lo puedo palpar. Esta vez escribo diferente; he bajado de la azotea para instalarme en la intimidad de mi propia habitación, ahí donde todo es permitido, donde se es, donde estamos protegidos solo por la intima soledad, donde eres todo lo que no serás y que sin embargo significas en términos de mi propio crecimiento.
Cu4tro letras son el cumulo de varias facetas. Cu4tro letras nunca cabrán en una maleta. En la maleta guardo esperanza y un paquete de sonrisas. Tus sueños quedan aquí, los míos me acompañan. Tus ojos se quedan aquí, tu mirada me acompaña. Volverla a ver. Volverte a ver. Será hoy mañana y mientras dure, el recuerdo de un par de ojos que me movieron la tierra justo antes de saltar, un momento antes de empezar a caminar.
La belleza de las palabras nunca han estado en quien las expresa, eternamente han estado y estarán en quien las inspira, en quien las despierta, en quien las convierte en mas que letras, en quien las humaniza en una realidad. Esa fue ella. Esa es ella. Esa será por siempre la dueña de esa tarde, de esa semana en que todo me recordaba un par de ojos, de la película que a su lado disfrute, del paseo que con ella compartí, de cada detalle que me llevo entre maletas y que empaco con cuidado en el fondo de mi alma por si algún día he de volverla a ver.
Me reconcilio conmigo mismo, lo puedo ver, lo puedo sentir, lo puedo palpar. Esta vez escribo diferente; he bajado de la azotea para instalarme en la intimidad de mi propia habitación, ahí donde todo es permitido, donde se es, donde estamos protegidos solo por la intima soledad, donde eres todo lo que no serás y que sin embargo significas en términos de mi propio crecimiento.
Cu4tro letras son el cumulo de varias facetas. Cu4tro letras nunca cabrán en una maleta. En la maleta guardo esperanza y un paquete de sonrisas. Tus sueños quedan aquí, los míos me acompañan. Tus ojos se quedan aquí, tu mirada me acompaña. Volverla a ver. Volverte a ver. Será hoy mañana y mientras dure, el recuerdo de un par de ojos que me movieron la tierra justo antes de saltar, un momento antes de empezar a caminar.
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