Abrazando a la zona metropolitana de Monterrey, podemos encontrar puntos estratégicos de abastecimiento en la atareada vida a la que cualquier habitante y participante de la ciudad ha aprendido a seducir, vida por la cual se ha dejado de conquistar.
Para quien tienen hambre y sed de algo mas, para quien alza la mirada al horizonte en busca de alivio para el alma, para llamar al que uno es y hace tiempo no visita, para invitarnos a regresar a casa, a darle una visitada a lo que hay detrás de piel y que tan fácilmente solemos engañar, engañar cometiendo adulterio con el atrayente exterior. Para ti, para mí, para todo el que lo necesita y es capaz de ver en lo simple y lo sencillo lo profundo y relevante.
El responsable de tan apreciados puntos de esperanza y fe en lo que realmente importa: el artista y poeta Armando Alanís Pulido. Blancas paredes, letras negras grandes y sencillas, frases que provocan al espíritu bajo la firma “acción poética”. Deben existir decenas de estas interpretaciones de su realidad que termina por ser la realidad de todos. Pude cruzar un par de palabras con Armando hace poco más de un año en una exposición fotográfica que mostraba su trabajo. Una persona sumamente sencilla y poseedor de una visión y misión que va mucho mas allá de lo que de cualquiera se podría esperar. Ni siquiera firma las paredes con su nombre, es simplemente uno más de esos héroes sin nombre que inmortalizan su trabajo en el espíritu de quien se atraviesa con su trabajo.
Hay dos formas de disfrutar su obra. La primera, y la que fue primer objetivo, es prestando un poco m de atención la próxima ocasión que circules por las calles de Monterrey; sin duda encontraras en las paredes que dan con la circulación de carros y personas placas blancas, letras grandes y mensajes transparentes. La segunda es visitando “La nacional” Restaurante-Bar donde sus paredes están revestidas y presumen una colección fotográfica que amalgama la sencillez y profundidad de su trabajo con la perspicaz percepción que un lente capaz de captar momentos de nuestra ciudad.
Me pongo de pie y entrego total respeto a quienes viven y cumplen el camino que el alma les dicta por más irracional que esto pueda resultar. Cu4tro letras son sencillas, son profundas, son agua en medio del desierto. Cu4tro letras son arte y poesía, son percepción, realidad personal, impacto global. Cu4tro letras son compartidas en humilde servicio, sin pretensiones de grandeza. Solo queda presentarles las diez frases que de su trabajo en lo particular prefiero y que son muestra de las tantas que adornan y diferencian a nuestra ciudad.
1. Existo cuando pienso en ti.
2. Al perderte me perdí.
3. Vacías el vacio.
4. Creo en el amor porque nunca estoy satisfecho.
5. Soy tu mirada que me observa.
6. Fíjate en lo que te fijas.
7. Imagíname enamorado.
8. Casi todo es otra cosa.
9. Cuídate de ti.
10. Dile a un taxi que siga a tus pensamientos.
martes, 2 de diciembre de 2008
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