Fracasé. Lo digo con más orgullo que vergüenza porque lo viví. Mi segunda experiencia con los 42 195 metros que separan en una carrera la línea de salida con la de llegada fue la experiencia de un fracaso que termino por tener un intangible pero real sabor a pura satisfacción.
“Si quieres correr, corre de 1 a 21 kilometro; si quieres que el correr te cambie la vida corre un maratón” Cuando escuche por primera vez la frase por parte de una experta (noviembre 2006; en aquel entonces mi entrenadora), me entro el gusanito de probar que era esa aura mística que rodeaba a una distancia que conmemora la muerte de Filipides después de correr en Grecia desde el poblado de Maratón hasta Atenas para proclamar la victoria de los Griegos sobre los persas y así evitar la muerte de miles de mujeres y niños. Cuando comente con ella mi intensión de correrlo me dijo que estaba loco, que para correr un maratón por primera vez era necesario una preparación rigurosa y disciplinada mínima de 6 meses, me dijo que existía una “pared”(termino conocido por quienes acostumbran los maratones y que refiere a un síndrome físico y psicológico caracterizado por uno o más síntomas como la angustia, desesperación, debilidad, sudor frio, vomito, calambres masivos entre otros como el preguntarse que necesidad tiene uno de estar sufriendo en medio de la calle con la facilidad de salir de la competencia), me dijo que por mucho que ya hubiese corrido en el pasado, si el cuerpo no está preparado y acostumbrado a ese tipo de exigencias, alrededor del km 30 las reservas de glucógeno (combustible de energía para esfuerzos largos) se terminaban, el cuerpo empezaba un proceso de auto consumirse la grasa para después continuar con los músculos para después atacar al hígado y en última instancia dejar de funcionar(tómese en cuenta que mi porcentaje de grasa y musculo no es muy generosa que digamos). Nunca le digan a Enoc que no puede hacer algo por que lo va a intentar. Un mes después estaba corriendo mi primer maratón. La experiencia fue grata, dadas las advertencias empecé y continúe a un paso por debajo de mi capacidad y se tradujo en un recorrido de 3 horas y 33 minutos. La famosa “pared” no la conocí. Algunos amagues de calambre por el km 37 pero hasta ahí. Según el experto Rubén Romero “correr un maratón produce efectos destructivos en el organismo”. En aquel momento no lo sabía y no tome algunas precauciones que se tradujeron en mi incapacidad para correr durante 3 meses. Eso me hizo decidir que volvería a correr uno hasta los 25 años y no sin antes tener una buena preparación.
Hace 3 semanas y media corrí un medio maratón, me sentí genial. Los 21km los recorrí a buen paso y sin mayores dificultades, este semestre estuve corriendo y en ese momento tome la decisión de correr mi segundo maratón. Al fin y al cabo ya había corrido uno, pero esta vez decidí correrlo a una velocidad mayor, a un paso q estuviera aun por encima de lo que debería, quería un reto… y lo encontré. La frase: “Pain is inevitable, suffering is optional” es conocida entre los corredores de fondo y triatlonistas, su verdadero significado lo descubrí el pasado domingo. Al decidir marchar a “buen paso” estaba apostando por la opción de sufrir.
Empecé el maratón con todo el entusiasmo y corazón que ameritaba, pase los 21km a un paso que de haberlo podido mantener hubiese llegado en primer lugar de mi categoría, me sentía fuerte, sin embargo la diferencia entre 21km y 42km son mucho más que una fría cantidad métrica de distancia de uno a dos o en especifico de 21km. Para el km 25 sentí que se me bajaba la presión, disminuí el paso y continúe, pase el km 30 sintiéndome bien con mi nuevo y más lento paso pero a los 32 km me presente a un prologo de “la pared” sentí el primer calambre y físicamente el cuerpo me empezó a cobrar factura; tuve que parar. A partir de ahí supe lo que es sufrir una carrera, trotaba (ya no corría… trotaba) y cuando se venía algún calambre (para ese momento los amagues de calambres estaban por cada musculo que existe en mis piernas) paraba para caminar. Me tope de frente con “la pared” en el km 36 y a partir de ahí todo fue agonía. Literalmente ambas piernas se bloquearon, como que los calambres se pusieron de acuerdo y todos me tiraron literalmente al suelo. Ahí estaba el valiente Enoc que llevaba paso para ganar su categoría tirado en plena calle constitución a 6km de la meta e incapacitado si quiera para dar un paso. Los procesos psicológicos que viví en ese momento podrían bien llenar un libro completo, personal de apoyo se acerco a decirme que me podían llevar hasta la meta donde me atenderían, que me ayudaban, que me levantaban; La frustración, el fracaso, la incapacidad, el dolor, la impotencia gobernaban en mi cabeza al tomar la decisión, sin embargo otro gigante se levanto de inmediato en mi interior: coraje, tesón, perseverancia, orgullo y hasta fe. Dije NO. Espere medio minuto y ayudado con mis manos me puse en pie. Fue frustrante ver como gente me rebasaba, pasaban y pasaban y yo a duras penas podía caminar, mis piernas eran como de palo, no podía doblar las articulaciones, sentía mi cuerpo entre frio y caliente (no es tibio, sentía las dos sensaciones al mismo tiempo), veía como estrellitas y mi visión tenía un efecto extraño que asimilaba la luz de una manera distinta. Cada km a partir de ahí era todo un reto, solo caminaba no podía más. Decidí llegar a la meta y aquellos 6km fueron los más largos que alguna vez recorrí, fueron 6 km en donde pensé, grite y llore por dentro. Estoy seguro que si existiera un lector mental y hubiese grabado lo que por mi mente paso durante esos 50 minutos hablaríamos del mejor resumen de lo que soy; lo bueno, lo malo y hasta lo peor. Cuando me acercaba a la meta empecé a sentir un sentimiento extraño, algo que no conocía. A 200 metros de la meta decidí trotar y empecé poco a poco, no quería llegar caminando y a pasos de la meta estuve a punto de volverme a caer. 3 horas 40 minutos de los cuales los últimos 50 significaron un cambio de vida para mí.
Al llegar descubro el sentimiento; perseverancia orgásmica. Nunca antes sentida por mí. El porqué de esta inauguración de sentimiento es mi hasta entonces incapacidad de enfrentar retos donde el control escapa de mis manos, donde mis capacidades se pueden acabar, esta vez lo hice por ignorancia, pero salí avante en medio del dolor y la perseverancia me llevo a un lugar donde ni la victoria me abría llevado. “Sin sufrimiento no hay victoria” sufrí, fracase y el fracaso termino por convertirse en victoria. Cu4tro letras son perseverancia, son lucha, son coraje, son tesón. No existen las medias tintas, las reservas, si bien hay que ser estúpido para hacer lo que yo hice, la recompensa paradójicamente fue buena. Y sobre todo queda la lección, programo mi próximo maratón para junio y esta vez iré por todo (ir por todo es vencerme a mi mismo) y además iré preparado. La derrota me incentiva a ir por mas, a retar a esa maldita pared que termino por ser un espejo en donde por 50 minutos me vi, me sufrí, me descubrí y decidí ir hasta el final. A partir del 14 de diciembre del 2008 mi carrera favorita es el maratón, los 5, 10 y 21 serán solo para preparación. A partir del 14 de diciembre del 2008 mi vida favorita es la que me rete, la que me pruebe, la que me invite a fracasar, la que me lleve al limite de mi propia capacidad, la que solo pueda terminar con el apoyo de mi Dios, no por propias fuerzas; sino con carácter, con alma, con corazón.
martes, 16 de diciembre de 2008
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1 comentario:
WOW. Felicidades. Me llevaste por el maratón, el sufrimiento, la agonía, los músculos acalambrados y esa desesperación que los maratonistas ( y los ciclistas del tour de francia) conocen. Me dan ganas. Qué emocion re-descubrir el fracaso. El fracaso con perseverancia no es fracaso, es cierto. Qué rico ese cansancio, ese dolor que te da cierta satisfacción, que provoca una sonrisa por lo necio que eres (entiéndase aquí por necio, perseverante). Creo que es un paso más. Lo grar avanzar desafiando a tu cuerpo implica mucha disciplina. Así que felicidades, amigo. Vas por buen camino. Eres excepcional y estos cambios te harán mucho bien. Te envidio. Un día de estos tiraré de un bofetón al "no puedo" y a los miedos y haré algo parecido. (Por cierto, ya empecé... en otro aspecto, pero el chiste es vencer a mi enemiga: Yo) Te quiero. Felicidades por tu graduación. No podré ir, lo siento :( m voy mañana. Disfrútalo, te lo mereces. Que Dios te siga bendiciendo, que sea Él tu guía y oro porque te permita seguir cumpliendo metas, avanzando para servirle de la mejor manera. T mando un abrazotote. Dios te bendiga querido amigo. Chaíto!
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