sábado, 8 de noviembre de 2008

#15 Tiempo.

Segundos, ya pasaron dos, tres, cuatro, cinco… y siguen marchando en infinita línea recta que poco respeta circunstancias, sexo, color, religión o preferencias. Tiempo. Concepto tan distante y tan real que me acompaña al compás de cada golpe en cada tecla y me recuerda que es mi eterno acompañante, mi eterna conciencia, el eterno recordatorio de cada momento que se pierde en el espacio, se inmortaliza a través de estas letras, o permanecen revestidas de eternidad bajo la concepción finita de mi realidad.
Cientos de segundos han pasado desde que empecé a escribir, cientos habrán pasado cuando termines de lees esto, y, ¿a donde se fueron?, ¿en donde están?, ¿se invierten o se gastan? Cada momento pasa a ser parte de un pasado que se forma, un presente que se vive y un futuro que se espera; Línea recta. En un diminuto microcosmos podemos jugar a recordar, jugar a vivir nuestra concepción particular de lo que para nosotros mismos significa este concepto, jugar a planear y diseñar lo que de cualquier forma pasara a pertenecer al cumulo innumerable de recuerdos y olvidos que la caprichosa memoria nos permita revivir.
Por fortuna existe una dimensión que rebasa por mucho la línea recta. Cu4tro letras tienen la capacidad de convertir un instante de cualquier línea recta en un una eternidad particular. Un punto de la línea puede inundarse de profundidad para permanecer y pertenecer eternamente a la memoria intacta del universo. El tiempo es mucho más que los segundos que sin sentido marcan un sistema de medición eterna, el tiempo es la misericordiosa oportunidad de conocer en un instante la bendita eternidad. Cu4tro letras transcienden en el tiempo. No con él, no por él, sino a través de él. El tiempo y los segundos conocen una eternidad que nosotros nunca podremos entender, vivir o alcanzar. Pero cada fracción de su existencia representa la ocasión de experimentar una eternidad que todo el tiempo en su forma más eterna nunca podría abrazar, mucho menos alcanzar; una eternidad diseñada para los mortales, una eternidad que trasciende los segundos y da sentido al eterno continuar.

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