sábado, 25 de octubre de 2008

#9 De cielo ha infierno en un instante...


No era ella, no era él, ni siquiera la concientización de algo que por conveniencia me auto predicaba inconcretable en su fundamento. Quisiera que fuese una burda pesadilla, quisiera que no fuese mi puta realidad, aquella que se renta para reducir los riesgos, que se vende para evitar los daños y termina sintiéndose asquerosamente sucia bajo una regadera promiscua que nadie limpia y termina por solo servir de laboratorio a un espejo que se observa inmundo, que se prueba incapaz y que ejerce un circulo vicioso de nauseas y vomito que ni siquiera es capaz de levantarme y hacerme cambiar.

Un ambiente en el que yo era el tercero representaba la maldita comedia de una vida generosa que no se cansa de darme oportunidades, como si fuera consciente que las ofrece a un idiota que no se cansa de dejarlas pasar, de ignorarlas, de buscar pretextos para posponer eternamente el hoy por el mañana. De repente me veo sentado frente del que pudo ser mi tesoro, en frente de mi felicidad, aquella que deje para mañana, y la veo siendo disfrutada hoy por un pendejo que irónicamente probó ser más inteligente que yo. El con ella, yo fingiendo estar bien bajo una presunta sabiduría que ha venido a joderme hasta lo sumo, que me ha servido solo de escudo, de mascara, de cárcel. La escena detono el diccionario de maldiciones existente en un baúl polvoriento guardado en la azotea, detono la inmensa avalancha de reproches reprimidos en cada una de mis escaleras.

Ellos hoy fueron mi pretexto y lo agradezco. En el fondo un instinto egoísta les desea una pronta desilusión que resulta irrelevante para todos menos para mí. Necesito un examen interno, necesito un parte aguas; que me parte un rayo o que por el amor de dios empiece ya a aprender la lección. Cu4tro letras se presentan cada día, cu4tro letras me he esforzado en evadir. Mi mano izquierda no soporta un golpe más, mi flanco izquierdo necesita madurar.

Basta un instante para tomar una decisión… y sin embargo volvemos a la puta realidad, y sin embargo volvemos a empezar.

De cielo ha infierno en un instante…mi transporte; la puta realidad.

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