Entre líneas te leí. No quiero o puedo razonar. Nunca he creído en las almas gemelas, la simple posibilidad de encontrar… no estoy seguro de lo que esperaba encontrar, de lo que espero encontrar, ¿de lo que encuentro?, de lo que eres, de lo que puedes representar; haz pasado como concepto indefinible de la ilusión a la quimera, de la quimera a la utopía y en plena utopía, en plena desagregación de sueños y esperanza: entre líneas te leí.
¿Qué edad tienes? Pareces un sueño, etéreo, falaz. Me cuesta concebir una personalidad tan rica, tan abarcante, tan autentica y compatible con tan escasos ciclos. Me estas rompiendo, estas quebrando mis paradigmas y a pesar del sentimiento de inseguridad y miedo que generan nuevas expectativas, nuevos rumbos, nuevas historias; me gusta, adoro esta sensación de expectativa ante lo que por mucho sobrepasa lo antes vivido y por tanto se presenta como el horizonte siempre observable mas nunca alcanzable. Tu edad coincide con el preludio de las quimeras guardadas bajo tierra. Cu4tro letras pueden ser despertadas, sobre tu piel las puedo leer, sobre tu piel también las borrare. Tal vez en el fondo siempre supe que el día llegaría en que la aventura de rascar la compacta tierra, de revivir y rescatarme a superficie, de desempolvar las pistas, códigos y mapas de un tesoro que creí inexistente, de un tesoro que percibo mayor de lo que esperaba despertaría entre las sombras de la pasividad, y yo, en primera fila siendo testigo de las letras que no haz escrito, de las líneas que te componen solo para deleite y privilegio personal.
sábado, 25 de octubre de 2008
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