Me vi parado frente a un sin número de tarjetas en una tienda departamental; después de un rato y sin mucho previo éxito, apareció frente a mi esta tarjeta que si bien no era mi estilo de referencia, el leoncito creaba un puente directo a tu persona. En ese momento entendí que al ser tu persona la razón de mi búsqueda, mis gustos particulares pasaban a segundo término. En tu día, tu eres la razón y el pretexto de cualquier intento por hacerte saber el efecto positivo que generas en la vida de los demás.
Ya te lo he dicho antes, sin embargo, este día evoca el agradecerte a ti por la mujer que haz construido a través de los últimos 22 años. Cada respiración que te ha acompañado testigo es del desarrollo de las virtudes que te definen; de la belleza que nace en el horizonte de tu interior hasta la que fluye del alma desembocando por tu piel, desde la razón que corona tu inteligencia hasta la prudencia y juicio que iluminan tu ser. A pesar de poco conocerte, puedo reconocer en ti las cu4tro letras que mueven al universo. Aprovecho la presente porque la vida es caprichosa en sus caminos y oportunidades y este podría ser el primer y último cumpleaños que tenga el privilegio de poder estar en posición de darte al menos una tarjeta.
Por tradición debería desearte larga vida, unos 80 años mas serian un buen deseo, pero la verdad es que basta un instante, un suspiro, un segundo para entender y disfrutar la vida. Ochenta años o cinco minutos no es lo que hace la diferencia, la diferencia está en entender la vida no como un concepto relacionado a procesos bioquímicos, sino como un regalo, un don, una vivencia. Y es que la redundancia aquí cabe porque vivir es dar significado y profundidad a lo que en superficie conocemos como vida. Vivir es entender que hay tiempo para todo; tiempo de reír y de llorar, tiempo para hablar y tiempo para callar, tiempo de bailar y tiempo de descansar, tiempo de caminar y tiempo de parar, tiempo para gritar y tiempo para escuchar la soledad, tiempo de competir, de cooperar, de perder, de ganar, de aprender, de enseñar… podría seguir 20 páginas de enlistadas actividades, pero de cada cosa lo importante es vivir en amor; con pasión, con intensidad, con entusiasmo, enfrentando los miedos y manteniendo la cabeza siempre en alto reconociendo a los demás y sabiendo que tu experiencia de vida es tan única como único el legado que dejaras en quienes te conocieron, y que ese solo hecho justifica la atención y entrega a cada momento de nuestro existir. Vivir es cubrir la vida, abrazarla, con amor y pasión. La vida es vida solo si no te olvidas de vivir, si no olvidas que eres tú la protagonista de esa vida, si no dejas que el ritmo traicionero de la vida misma imponga sobre ti sus caprichos y te haga perder objetivo y sentido; la alegría y aventura de vivir.
Mi deseo es entonces que la sabiduría que permite todo lo anterior te acompañe el resto de tus días. Si es uno o 30 mil termina por ser un aspecto secundario, espero sean 30 mil pero más espero que tus días dejen algo que perdure y trascienda la eternidad.
sábado, 25 de octubre de 2008
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