No frote una lámpara pero el genio apareció. Apareció como un gemelo, apareció como un espejo que me mostraba lo que sería yo en mi mejor versión, aquella de la que en ese momento estaba totalmente alejado. Sin buscarlo, sin acostumbrarlo me abrí como por instinto y el resultado fue por mucho provechoso… no fue simple compañía, fue ayudarme a ver en especifico lo que en contexto requería.
Ahora estoy en posición de verlo y lo agradezco, agradezco mi visita al infierno, el calor se hizo tan grande que empieza a ser comparable con el daño esperado que la derrota podría traer. El arriesgar ahora cobra sentido; el discurso subjetivo de vivir cobra objetividad y de repente es posible hacer tangible y comparar, corregir, comenzar. Sería injusto decir que no e vivido, Dios sabe que incluso he vivido de mas, que he explorado ya mil territorios. Sin embargo, algunas zonas quedan vírgenes, inexploradas, mitificadas por miedo a robarles su inmaculada sobriedad y es hora ya de buscarles su propia libertad, de descubrirlas, de pervertirlas y vivirlas con sus riesgos y calor. Cuando descubres el peligro que latente convive contigo en el lugar en el que plácidamente descansas relajado, los temores a terrenos innombrables se esfuman en silencio. Cu4tro letras representan siempre nuevas aventuras, nuevos territorios, un constante avanzar. No me arrepiento de lo vivido, mis lecciones he aprendido, es tiempo de empezar una nueva aventura, aunque aun no esté preparado, aunque nunca lo llegue a estar.
De infierno a cielo en un instante… mi transporte; alma pura color albiceleste. Rostro angelical. Mirada transparente.
sábado, 25 de octubre de 2008
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